Serigrafía viene de la palabra latina sericum que significa seda y de la palabra griega graphé, que significa escribir o dibujar. A la serigrafía se la puede definir como un “sistema de impresión mediante estarcido a través de un tejido, normalmente de seda o tela muy fina, por la que se hace pasar una tinta a través de la tela tensada en un marco, con un rasero o rasqueta hace pasar la tinta o pintura”. El material sobre el que se imprime puede ser desde papel, tela, metal, hasta cerámica, el paso de la tinta se bloquea mediante una emulsión en las áreas donde no habrá imagen, quedando libre la zona donde pasará la tinta. El sistema de impresión es repetitivo, esto es que una vez que el primer modelo se ha logrado, la impresión puede ser repetida cuantas veces se necesite.
Los antecedentes más antiguos de este sistema, se han encontrado en China, Japón y en las islas Fidji, donde los habitantes estampaban sus tejidos usando hojas de plátano, previamente recortadas con dibujos, empleaban unas pinturas vegetales que coloreaban aquellas zonas que habían sido recortadas. En Egipto también se usaron antiguamente, ya 2500 años a.C. los estarcidos para la decoración de las Pirámides y los Templos, para la elaboración de murales y en la decoración de cerámica y otros objetos. Lo mismo sucedía en Grecia. Sin embargo, no se conoce con precisión el lugar, ni la época, ni quién inventó este sistema de impresión. El descubrimiento del estarcido se remonta a miles de años antes de Jesucristo, pues se ha comprobado que muchas pinturas encontradas en cuevas prehistóricas fueron hechas espolvoreando tierras coloreadas muy molidas sobre bases puestas previamente sobre las paredes.

Breve historia de la serigrafía